sábado, 16 de marzo de 2013

UN SUEÑO?


Que nervios! Por fin le iba a conocer personalmente.
Aunque ella, mujer, tenía su sexto sentido muy desarrollado, y a través de sus innumerables conversaciones, YA le conocía. 
Y no se equivocó.
Por eso, cuando al fin apareció, con su típica media sonrisa, con su traje, que lucía imponente por su altura y su estilo personal, se fundieron en un emotivo abrazo de amigos de siempre. 
Que calidez!

A partir de ahí el encuentro se desarrolló con total naturalidad, como si hubieran estado juntos mucho tiempo.
Hablaron y hablaron…..de lo divino y lo humano. Rieron y....conectaron.

Las horas juntos pasaron con enorme rapidez. 

Y al despedirse, ella se encontraba feliz. Tal vez un poco turbada porque ....bueno porque, entre otras cosas, deseaba haberle causado buena impresión, y que la compañía le hubiera resultado a él igual de amena.
Hacía tiempo que ella no sentía esa sensación, y estaba radiante.

Por motivos de la propia vida, trabajo, familia, obligaciones varias, tardaron en verse de nuevo, pero no dejaron de comunicarse, sino más bien todo lo contrario.
Incluso sus lazos se iban estrechando más y más, hasta el punto de tener discusiones encendidas. Más bien por parte de ella. El era todo ternura, y sólo quería apaciguar y calmar esos ánimos.
Y a fe que lo conseguía. 
Ella era capaz de reconocer que, quizás y sólo quizás, había sido algo dura con él. Era taaaan dulce, tan buena persona! Pero el fondo de toda discusión, cuando la había, era simplemente que ella quería, necesitaba verle y sentirle más cerca.

La vida seguía. Cada uno con sus asuntos, pero sin perderse

Procuraban verse más, y cada día sus conversaciones eran también más habituales, más largas, más profundas y más divertidas.
A ella le encantaba oírle reír, y ver que se sentía también feliz. Sólo con eso su día era perfecto.

Lo mismo reían que lloraban juntos. Y se preocupaban el uno del otro. De las cosas más cotidianas, y de las menos.

Nunca hubo nada físico entre ambos, excepto alguna caricia, que ella entendía de cariño sincero, ese cogerse de la mano, demostrando el apoyo mutuo, y sì, algún furtivo beso, buscado, necesitado y deseado.

Y..... La vida siguió sin más.

Ella jamás le olvidaría. El supuso mucho más de lo que jamás quiso o pudo imaginar.

Fue una intensa historia de amor, porque no fue la unión de cuerpos, sino la unión de dos ALMAS