sábado, 25 de febrero de 2012

LA RADIO


La Radio siempre ha sido cómplice en mi vida.
Recuerdo mis tiempos de estudiante cómo me acompañaba durante las largas noches de estudio. Esas en las que, pretendíamos estudiar todo un trimestre en una semana. Era ese sonido de fondo que hacía que, ni te concentraras ni escucharas lo que decían, pero que, en un momento determinado, de repente, se te encendiera el pilotito rojo, y…acción: algo se acababa de decir que hacía que prestaras toda tu atención a esas voces, casi siempre maravillosas. Un comentario jocoso, un dato “altamente” relevante en relación a algún músico, película o actor del que eras en ese momento fan incondicional.. Incluso a veces hasta prestaba atención al relato de una biografía, anécdotas de historia o algún suceso noticiable, raro, porque era más interesante distraerse con la “mosca “de turno, pero sucedía. Y curiosamente, ciertas de las informaciones oídas, las recordaba tiempo después. A ver si van a ser verdad esos estudios que dicen que lo que se asimila y oye antes de acostarse se recuerda mejor?
Aunque nunca perdí del todo ese contacto, si hubo unos años en los que no le presté mucha atención. Y cuando lo hacía era para oír única y exclusivamente la música del momento, y a todo trapo. Estaba ocupada en  otras lides muuuucho mas atrayentes.
Con el paso de los años, y por motivos que ahora no vienen al caso, retomé su “uso”, y, realmente su disfrute.
Mis horarios de escucha comenzaron por ser ya al atardecer y, sobre todo, nocturnos. Hacía un autentico zapping radiofónico, cambiando el dial según el horario. Buscaba principalmente programas que tuvieran entrevistas, información general, música, y, por qué no, algún chascarrillo que otro. En definitiva, entretenimiento pero con …estilo, con clase, con educación, con cultura. Y con esas voces atrayentes y mágicas que te enganchan. Difícil eh? Sí, y más en los tiempos que corren desde hace unos años. Pero no imposible.
Hace un tiempo encontré el programa perfecto. Sí, así, como por casualidad.
Tenía todo lo que buscaba, y, algo más. Ya que estamos en la era de la comunicación por redes sociales, también contaba con su página en el facebook, lo que suponía una interacción total con el programa. En directo. Sí, también. Podías opinar libremente, y a veces esos comentarios eran leídos en antena. Pero lo que sí sucedía era que tus comentarios en la página eran respondidos por los demás participantes (y evidentemente tú hacías lo mismo).
Grande, absolutamente grande. Lo que me divertía. Los debates tan interesantes que se formaban. Lo que aprendía diariamente. Y, sobre todo los amigos tan maravillosos que hice. Pero ese es otro capítulo, que por su importancia, merece mención aparte.
Fue una pena, pero el programa lo quitaron de la parrilla.
Y ahora, amante de la radio sin redención, vago de cadena en cadena, como alma en pena, buscando algo parecido, porque
ME GUSTA LA RADIO

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